LAWCARP

Bienvenidos a mi rincón del carpfishing, lugar de rebeldia que tiene como destino mostrar la desconexión absoluta del mundo real. Integrados en la naturaleza de la que formamos parte ( hoy en día parece que nadie se acuerda) reivindico mediante el carpfishing mi lugar en ella. Porque las carpas no mienten ni hacen trampa, no pueden ser sobornadas con el dinero ni impresionadas con el poder y responden únicamente a la humildad, la quietud y la infinita paciencia.







miércoles, 3 de abril de 2013

“EL RESPLANDOR”




No hace falta recordar que nos encontramos en un momento muy concreto en donde la actividad comienza a crecer a lo largo de la geografía española. Si bien, en zonas extremeñas y más al sur, ya llevan todo el mes de marzo mostrando una actividad cuasi plena. Es el despertar del carp de forma anual, época de pre-freza y de actividad en nuestras sesiones de pesca, un resplandor que llevamos meses esperando, ahora solo falta actuar correctamente.



Un cebo de calidad

En estas fechas suelo sacar del armario uno de mis boilies preferidos, pues durante muchos años me ha dado resultados excepcionales en estas fechas, consiguiendo incluso mi record personal. Estamos hablando de los boilies de Banana Nut Crunch de Dynamite baits acompañados de un pop up de 15mm de Pineapple & Banana de Dynamite. No sé si será porque le otorgo mucha confianza y lo utilizo muchísimo (que tendrá que ver) o porque simplemente es una mezcla letal, pero esta combinación de dulce me dio durante varios años todos los records personales y actualmente por eficacia y cariño, cuando llega el buen tiempo no me olvido de ponerlo en el hair.



Ahora me encuentro probando los nuevos boilies de Crave de Dynamite baits, unas bolas que en apariencia prometen mucho, y digo en apariencia porque actualmente las tengo en el banco de pruebas haciendo su trabajo. Ya me han dado resultados considerables y espero que en el mes de abril en pleno esplendor de actividad, me muestren su lado más eficiente. Son boilies de base cárnica con pescado, ofreciendo así un cebo con mucha proteína y que estoy seguro que serán top one en breve.




Técnicas y estrategias

Lo único buenos que tienen estas fechas, son las cantidades de cebo que tenemos que arrojar a nuestro cebadero, que no serán las mismas que en pleno invierno, pero sí limitadas para no saciar al pez. Es un momento en el que necesitan alimento, después de un duro invierno y con el aumento de la temperatura de las aguas, podemos empezar a ser un poco más generosos preparando nuestros cebaderos, pero se trata de una situación frágil, pues a mi parecer son cantidades muy exactas, teniendo tacto en elegir dichas cantidades de cebado que deben de terminar sin saciar al pez y dando como resultado una buena carrera. En lo que respecta a la estrategia, está claro que no son fechas de bonitas playas de grava con profundidad progresiva, ni agradables reculas poco profundas, podemos decir que nos encontramos apunto de tomar esas posiciones, pues la freza se acerca y en muchos lugares de España ya están en ello.



En estos momentos me suelo decantar por posiciones múltiples, que abarquen varias posibilidades, como los maravillosos puntales con pequeñas reculas a los lados. Son puestos muy polivalentes y que ahora mismo nos permite pescar recula y zona más profunda, de hecho, en el embalse que actualmente estamos pescando, entran en la nocturnidad a las reculas para de día desplazarse a zonas medianamente profundas. Esto evidentemente durará hasta la llegada plena de la freza, en donde tendremos que ceñirnos en aquellos ejemplares que no están desovando, algo muy importante, pues no todas desovan a la vez.


Creo que obtener resultados de éxito en el carp es un trabajo de fondo, y digo trabajo porque la suerte casi no existe en el carp a mi parecer, reduciéndose a un pequeño porcentaje, aunque ya hablaremos de eso más adelante en otros artículos. El esfuerzo, la dedicación, localización, preparación de puesto y postura de nuestros montajes son las claves del éxito en éstas y otras fechas.



Un incentivo Soluble

Lógicamente y para terminar, no podemos dejar de hablar del PVA  para esta época, puesto que en muchas ocasiones resulta esencial y nos marca la diferencia. ¿Cuantas veces nos ha dado buenos resultados tener una caña alejada de la zona de cebado, en solitario y con una buena bolsa o malla de pva? Suelo hacer mallas con Swim Stim Amino Black de Dynamite, en donde rebozo unos cuantos granos bien cocidos de trigo para que el engodo absorba toda la humedad de estos con el fin de no romper la malla, añadiendo finalmente unos pellets de 10mm de Robin red con su respectivo remojo. Es de destacar que los granos de maíz o trigo muy cocidos e introducidos entre el engodo de la malla, nos ofrecen muchas ventajas, entre ellas la naturalidad a la hora de presentar la postura en el fondo, que constará de pellets disueltos, alguna semilla llamativa y un pequeño montaje discreto dispuesto a capturar un buen record.



Artículo realizado por: Eduardo Zancada

Lawcarp.blosgpot.com

domingo, 3 de marzo de 2013

BURN OUT

Llegó el momento de máximo esplendor, para muchos el burn out del carp. Los meses de otoño son meses que guardan sorpresas para muchos pescadores en forma de grandes capturas, incluso records. La temperatura de las aguas desciende progresivamente y los primeros coletazos de lluvias y días frescos, son indicador para los peces de que un crudo invierno se aproximará sin contemplaciones. Es el momento de que nuestras amigas hagan acopio de alimento en abundancia, suban de peso y obtengan esos kilos de más que les ayudarán a pasar el invierno de forma “casi” inactiva.



Máximas ventajas

Hay pescadores que reservan un alto porcentaje de sus salidas de pesca para dos fechas, la explosión primaveral y el otoño. En las fechas otoñales, seremos testigos de que una gran actividad se da en todas las masas de agua, por lo tanto, nos veremos aliviados por el problema de tener que buscar las horas en las que se alimentan los peces. Nuestras carpas se dedican a buscar incesantemente esos cangrejos que les aportan un alto porcentaje proteínico, mejillones, larvas y demás alimentos que pueda su organismo transformar en grasas. Dentro de la época otoñal, podemos definir un momento en auge para las grandes piezas, dejando a un lado el hecho de que todo el otoño es una época caliente para obtener buenos resultados, suele destacar el mes de Noviembre. En este mes, las aguas han presenciado una considerable bajada de temperatura y los pequeños ejemplares han perdido gran parte de su actividad, los cangrejos parecen desaparecer en algunas masas de agua como por arte de magia y nos quedarán por lo tanto y en condiciones normales, unos 15 o 20 días en los que las grandes piezas aprovechan al máximo para hacer sus recorridos en busca de alimento, con actividad, menos alimento natural de fácil acceso y sin competencia de las pequeñas y molestas piezas.




Un otoño más largo


 Si han leído con detenimiento, se habrá dado cuenta de que acabamos de describir la situación soñada por todo carpista, no podemos pedir más para que todo esté a nuestro favor. Obviamente esto es una generalización sobre la geografía española, siendo más precisa en la zona central ya que en territorios del sur como Extremadura, la cosa cambia y este proceso natural suele tener más retardo. En estas fechas, nosotros intentamos alargar la situación, comenzando nuestras sesiones de pesca en las zonas centrales como Castilla la Mancha y desplazándonos a zonas extremeñas según nos vamos adentrando en el invierno. Se trata, simplemente, de querer renegar, en parte, del crudo invierno e intentar quedarnos en una de las épocas de máximo esplendor, algo imposible que vemos escapar con tristeza mientras lo disfrutamos. Todo finalizará cuando las primeras heladas se hagan presentes y nuestras alarmas se sumerjan en un prolongado letargo, en busca y quizás, de una sola picada.



Boilies y pellets

 En estas fechas, estamos probando los boilies de Marine Halibut de Dynamite Baits con excelentes resultados. Mantenemos el puesto con una mezcla de partículas de cañamón, maíz, trigo y chufa, sin olvidar los boilies de Marine Halibut que pretendemos distribuir a modo de golosinas, todo ello acompañado de un manto de micro pellets del mismo sabor. Junto a los montajes, insertamos potentes mayas de PVA bien remojadas en Dips y preparadas con distintos tipos de engodos que potencian la atracción como los Swim Stim Carp Amino Black y Betaine Green, mezclados con el nuevo predator liquid de Dynamite, resultando ser mallas explosivas que permanecen activas durante horas con su atracción. Actualmente estamos usando montajes inline y semifijos, acompañados de bajos en montaje D-rig, sin olvidar su respectiva micro anilla y termoretráctil para asegurar el ángulo de clavada. Solemos colocar en los hairs snowmans de Marine Halibut de 18mm, algo que aceptan bien al estar cebándose a pequeños diámetros de semillas y chufas. Personalmente creo que hay un elemento que no debemos olvidar, siendo las mallas de PVA las que algunas veces marcan la diferencia. El Metod Mix de Marine Halibut, resulta junto con los micropellets, un complemento perfecto en las mallas de pva, para presentar un aparejo limpio y atractivo en el fondo. Este sabor que estamos probando, nos está dando muy buenos resultados en las fechas otoñales. Nadie duda de la eficacia del Halibut ya que años de carp lo demuestran, pero es en estas fechas y antes de que se enfríen las aguas, cuando mejor se diluyen sus esencias con el fin de atraer a los grandes ejemplares.




Cebaderos generosos

No es que sea una incógnita que deba descifrar el pescador, el hecho de qué cantidades debe uno utilizar para su cebadero en esta época. Gracias a las necesidades que tienen las carpas en estas fechas, podrá uno atenerse a la frase “mucho será poco” y no deberíamos preocuparnos por haber arrojado un exceso de cebado a las aguas ya que en cuestión de poco tiempo será arrasado todo nuestro cebado por una necesidad básica de supervivencia. El único factor que a nuestro parecer si habría que tener en cuenta, es el de ir reduciendo la cantidad de cebado, conforme nos adentramos de Octubre a Noviembre y Diciembre, factor que nos indicarán los peces con el descenso progresivo de picadas, actividad y temperatura de las aguas. Resulta habitual en muchos pescadores, la costumbre de cebar con una cantidad prefijada de cebo, es un fallo a nuestro parecer que luego pasa factura en forma de nefastas jornadas de pesca.





Variedad de temperaturas

 Es sabido que los ciprínidos no son de sangre caliente y como consecuencia del enfriamiento de las aguas, su actividad corporal se reduce en un alto porcentaje. No hay que dejarse engañar por el clima exterior durante estas fechas, recordando que las grandes masas de agua tardan más tiempo en enfriarse, un factor a tener en cuenta durante el mes de Noviembre, en el que las bajas temperaturas que los pescadores soportamos, poco tiene que ver con la de las aguas que nos disponemos a pescar. Estas, tendrán unos grados más de temperatura y una respetable actividad por parte de sus peces, hasta que finalmente desciendan del todo en el mes de Enero.


Artículo realizado por: Eduardo Zancada

jueves, 17 de enero de 2013

Monster Crab & Mullberry Florentine

En estos meses de invierno, os recomendamos dos sabores de boilies pop-up de Dynamite baits que darán excelentes resultados. Dejando a un lado lo tradicional y que todos conocemos por su eficacia como puede ser el boilie de The Source, os presentamos la opción de otros dos sabores que nos han dado buenos resultados en invierno.
Por un lado, tenemos los fluro pop-up de Monster Crab, estos pop-up podemos utilizarlos como tope de grandes bolas de 25mm o bien para formar snowmans salados, pero en fechas invernales, utilizándolo con un montaje D-rig y un tamaño de 15mm, resulta ser un cebo demoledor. Se nos presenta con un fuerte aroma salado muy propicio para aguas con abundante cangrejo como dieta principal de los ciprínidos. Es en invierno cuando las carpas debido a la temperatura de las aguas, reduce su actividad en un alto porcentaje. Las horas de actividad de los peces se centran y reducen, siendo a su vez mucho más delicados y tímidos, pues al tomar los cebos lo hacen más lentamente y con mayor delicadeza. Los pop-up de Monster Crab nos han dado buenos resultados con una presentación del montaje discreta en forma de 15mm.
En segundo lugar y para los carpistas más curiosos, os dejamos la recomendación de otro boilie que se pierde algunas veces entre la diversa gama de Dynamite Baits. Los pop-up de Mullberry Florentine son originales a más no poder. Sencillamente con olerlos, el carpista se da cuenta que está frente a un cebo inusual, con una tonalidad discreta pero curiosa con ese color entre violeta y naranja que puede llamar la atención de las carpas más viejas. Presentamos este cebo como ganador para el invierno, pues también nos aporta buenos resultados pero aún más, cuando insertamos en el hair otro boilie salado que le acompañe como puede ser el tan afamado Robin Red. Estos pop-up de Mullberry, siempre suelo emplearlos como complemento para formar snowmans o pequeños semáforos de tres boilies de 15mm, a diferencia del Monster que me da mejores resultados con una presentación discreta y en solitario.
Artículo realizado por: Eduardo Zancada

viernes, 21 de diciembre de 2012

DEPREDADORES DEL INVIERNO


Con la bajada de temperatura propia de las fechas invernales, los depredadores reducen su metabolismo, produciéndose una ralentización en su actividad corporal que se traduce en escasos y perezosos resultados por parte de los pescadores. Son fechas duras para la pesca en general, aunque si insistimos y aguantamos las condiciones adversas que se nos presentan, podremos capturar alguna pieza de buena calidad, pues son estas fechas invernales en las que los grandes ejemplares tienen esa necesidad mayor e imprescindible de alimentarse.



La localización es un factor importante durante todo el año, pero mucho más en invierno, en donde deberemos de buscar los cortados y puntales que alberguen una buena profundidad entre los diez y quince metros, zonas en donde la termo clima es más confortable y les permite pasar el duro invierno. Si tenemos la opción de pescar desde embarcación, no hace falta decir que todo aquel desnivel que indique la presencia de cazaderos y lugares de paso, deberemos aprovecharlos y rastrearlos con nuestros señuelos más eficientes, sin olvidar las estructuras como pilares de puentes o ruinas bajo las aguas de posibles restos de poblaciones inundadas.



Está claro que  para estas fechas la paciencia debe de ser de acero, de hecho lo mejor son señuelos que profundicen mucho y con una buena acción natatoria al trabajarlos lentamente y como no podía ser de otra forma, las Rapalas Shad Rap se llevan la mejor nota. Es un señuelo clásico y con años a sus espaldas, en donde la experiencia lo dice todo, pues lo podemos trabajar muy lentamente en zonas profundas y parece que cuanto más lento lo movemos, más acción tiene que irrita y provoca esos ataques explosivos.





Otro señuelo muy propicio para estas fechas, son las Rapalas Clackin´rap y  Rippin´rap. Aunque no estoy muy de acuerdo en algún aspecto con este tipo de señuelos, debo decir que es una máquina de rastrear los fondos. En primer lugar, aclarar que no me convence y algún disgusto me han dado los modelos sin babero porque nuestra línea se anuda en la parte superior del señuelo y no en la parte frontal como la mayoría de señuelos, provocando en ocasiones que la primera  posición mencionada  propicie la expulsión de la boca del depredador. Por otro lado y para sopesar la crítica, tenemos un señuelo con un sonajero que pueden detectar los lucios a distancias muy considerables, una acción natatoria libre, errática como ninguna otra y un señuelo que presenta un peso más que aceptable descendiendo  rápidamente a las profundidades.



Otro factor importante a mi parecer y que depende mucho de los gustos de cada pescador, es la tonalidad de los señuelos. Podríamos escribir un libro sobre los colores a utilizar dependiendo de factores como son la luz, claridad de las aguas, temperatura etc… pero si hay un factor primordial en invierno, es el uso de colores realistas y naturales. Entre los señuelos STORM, hay tres que son mis preferidos en determinados lugares, pues imitan con naturalidad a un buen alburno o un alevín de Black bass, son los modelos baby Bass,Pearl y Shad.



Las horas centrales del día en invierno son las más calientes, provocando un aumento de actividad de los depredadores que no deberíamos dejar pasar por alto. Espero que este pequeño repaso de pesca invernal del lucio, sirva para recordar las claves de qué debemos utilizar, dónde y cómo.

Suerte y buena pesca.

Artículo realizado por: Eduardo Zancada



lunes, 19 de noviembre de 2012

EL GRAN DORADO







  

Nos levantamos a las 4:30 de la mañana para culminar nuestro segundo gran día de pesca en el río Paraguay, un paraíso sin límites que nos había sumergido en una aventura épica. Después de los resultados del día anterior capturando pirañas y Pacús, mis quejas eran nulas, al terminar dicha jornada fotografiándome con un cocodrilo.



Comenzamos a pescar con las lombrices de metro y medio que había que ensartar en los anzuelos con mucha habilidad, colocando finalmente un pez vivo con forma de anguila de unos 20cm, algo explosivo. Los resultados no se hicieron esperar y las primeras pirañas comenzaron a atacar a nuestros peces vivos sin contemplaciones. Era una bonita imagen pero terrorífica a su vez, un paisaje tan exótico y unos peces así de monstruosos.



Decidimos dejar de pescar a fondo con el pez vivo y apostamos por cacear un rato cerca de los cantiles escarpados de una montaña rocosa. Nuestros peces Rapala Mágnum de colores llamativos, tenían una acción en el agua demoledora, cubriendo el suficiente terreno a la profundidad adecuada, no tardando en producirse la primera carrera de línea que terminó en un gran salto fuera del agua por parte de un pez perro. Tenía un tamaño decente, ya que bien podía sobrepasar los 7kg y sus colmillos debían de ser espectaculares. La mala fortuna  que acompaña a los pescadores con las grandes piezas estaba presente e hizo que se desprendiera la pieza en una de sus fuertes cabriolas. Menos mal que se trataba de un paraíso de pesca, en donde la pesca abundaba, permitiéndonos capturar más peces de colmillos afilados, unos auténticos vampiros de agua dulce que atacaban casi cualquier modelo de Rapala que le presentábamos.



Yo únicamente me limitaba a disfrutar de la pesca  pero el caso es, que cada kilómetro que avanzábamos no veía manguruyúes, pero si nuevas especies que incorporaba a mi lista de peces exóticos, por lo tanto, la satisfacción personal era grandiosa. Seguimos avanzando y después de que todos capturásemos unos cuantos peces perro, Junior tuvo una brutal picada, se trataba del primer Dorado de la jornada que no hacía más que saltar fuera del agua y terminó partiendo la línea. Una pesca complicada la de Paraguay, habíamos perdido el Dorado y un viento fortísimo se levantó. Se trataba de un viento de unos 50km/h, algo imposible de soportar y que nos obligó a refugiarnos empotrando la lancha entre los gigantes camalotes de la orilla que aguardaban bajo los árboles. No teníamos muchas opciones más, así que seguimos pescando desde la orilla con nuestras lombrices de metro y medio.


La primera picada  no tardó en suceder, tiraba igual que una gran carpa, sus carreras eran complicadas de frenar a pesar de los equipos de pesca de alta mar para grandes peces (jamás me acostumbraré a los carretes con manivela en  el lado derecho) el guía Oscar me dijo que se trataba de un “Armado” y  yo como un poseso, comencé a tirar con más nervio pues me sonaba cojonudo el nombre del pez y no tenía ni idea de cómo era. Cual niño pequeño poseído caña en mano (todos lo somos) conseguí sacar a superficie aquel ejemplar de unos ocho kilos. Su línea lateral era una larga hilera de cuchillos afilados, un pez que únicamente se podía agarrar por el opérculo cercano a las agallas, pues la boca es similar a la de una carpa y toda la línea lateral son cuchillas que te cortan con facilidad con un simple movimiento de cola.  Una vez  devuelto a las aguas, mientras soportábamos aquel viento seco de 50km/h a 55º de temperatura y 100% de humedad, comenzó el festín. Al poco tiempo de lanzar la caña los armados entraban al cebo deleitándonos con sus carreras y fuertes coletazos. Dobletes, tripletes… Junior, Andrea y yo capturamos unos cuantos de porte considerable hasta que decidimos seguir avanzando, pues el viento se había calmado.



Después de veinte kilómetros más río abajo, llegamos a una zona tranquila que prometía bastante y así fue. La Línea comenzó a salir de forma continua y lenta, como si la gran clavada que ejercí sobre aquel pez fuese baladí, pues parece ser que ni se inmutó. Me recordaba mucho a la forma de tirar de los siluros, solo que más lentamente. Se posó en el fondo unos segundos sin dejarme que le moviera, lo cual era una buena señal pues podía ser lo que venía buscando. Después de una dura lucha corriente arriba, corriente abajo, asomó su gran cabeza. Se trataba de un manguruyú de unos 25 kg, no era una bestia de 80kg pero ya lo había conseguido.
Sin darnos cuenta, habíamos pescado seis de las ocho especies principales de aquellas aguas y todavía pescaríamos le séptima.




Llegaba el atardecer y nos quedaba una hora escasa de pesca, así que decidimos cacear nuevamente con las escasas Rapalas que traje desde España, intentando capturar uno de esos lingotes de oro suramericanos. Seguimos caceando hasta llegar a una zona rocosa que tenía bastante buena pinta y saltó mi carrete, de tal forma que casi  revientan todos sus engranajes, pues me había pillado sacando línea y cuando quise cerrarlo no había manera.



 Enseguida nos percatamos de que se trataba de un gran Dorado, un lingote de oro precioso de aquellas aguas, difícil de capturar hasta casi un punto anecdótico, pero finalmente lo conseguimos, capturando un gran Dorado medio paraguayo medio Brasileño, algo para mi excepcional. Después de fotografiarme y quince minutos antes de marcharnos, Junior decidió dar otra pasada con la embarcación, pues estos peces son territoriales como los lucios y tienen los apostaderos muy delimitados. No tardó en entrar el segundo Dorado en la Rapala de Junior, otro diablo de agua dulce que saltó en varias ocasiones dejándonos boquiabiertos, una pieza excepcional que nos dio una despedida perfecta en aquel atardecer.


                                           (uno de los múltiples tipos de catfish)

Finalmente y después de desembarcar y despedirnos de nuestro guía Oscar, la aventura continuaba. Al llegar al hostal en las cercanías del embarcadero, decidimos que había que partir de regreso con urgencia con el fin de alcanzar la carretera más próxima que estuviese asfaltada. Anunciaban fuertes lluvias para esa noche y de camino hasta la primera población teníamos seis horas de mega camino de cabras, no existía carretera, teniendo que atravesar cuatro pequeños ríos que se encontraban cada cual en su respectivo cañón, de tal forma que cuando llovía alcanzaba cada río una profundidad de 2m de profundidad, debiendo de esperar un día o dos (después de las lluvias)  para poder atravesarlos.



La situación se complicó cuando la señora del hostal en el que nos encontrábamos, nos recomendó no viajar de noche, pues había asaltos en el camino y era peligroso. Esto anterior (sumado a que no teníamos gato para las ruedas ni ningún tipo de protección) nos dejó bastante confusos pero finalmente decidimos aventurarnos imprudentemente en el camino para alcanzar la siguiente población (ya con camino asfaltado) a seis horas de distancia. Por suerte pudimos atravesar los ríos, no sufrimos ningún asalto y pudimos atravesar los incendios que había a ambos lados del supuesto camino.



Alcanzamos la civilización, habiendo vivido una experiencia inolvidable junto a Junior que nos proporcionó un final de luna de miel salvaje¡¡¡¡



Solo puedo terminar este artículo, corroborando la veracidad de la leyenda con la que empecé esta historia:

Nunca pensé que dicha aventura pudiese terminar en tal lugar, rodeados de yacarés, pirañas, manguruyúes, surubíes y Armados, escorpiones de color púrpura y pumas salvajes, un lugar lindo como dicen allí en Paraguay, en donde corre la leyenda de que el pescador que prueba sus aguas, “siempre vuelve”. 

Gracias Junior.







Artículo realizado por: Eduardo Zancada

jueves, 11 de octubre de 2012

VALLEMÍ "UN DESTINO SALVAJE"




Nunca pensé que mi luna de miel pudiese terminar en tal lugar, rodeados de yacarés, pirañas, manguruyúes, surubíes y Armados, escorpiones de color púrpura y pumas salvajes, un lugar lindo como dicen allí en Paraguay, en donde corre la leyenda de que el pescador que prueba sus aguas, “siempre vuelve”.

Llegando a la parte final del viaje de novios nos dirigimos a la capital de Paraguay con el fin de asistir a la boda de dos grandes amigos, previa sesión de pesca exótica organizada por su cuñado. Después de un gran recibimiento y un buen asado propio de las tierras del Chaco, nuestro amigo Junior tenía preparada una sesión de pesca en el río Paraguay, más exactamente a doce horas en coche de Asunción, en la localidad de Vallemí, situada en el distrito de San Lázaro- Dpto de Concepción.

Empezamos la aventura  realizando un viaje nocturno de diez horas en el Toyota de Junior. Estaba totalmente equipado con unas cubiertas desproporcionadas para los terrenos del chaco, frontal de acero para envestir animales en situaciones de riesgo en el viaje (algo habitual), tres focos extras, suspensión extra y alzado con ballestas y por supuesto, un buen motor con cinchas para auto-remolcarse agarrado a los árboles en situaciones de inundación. Más tarde al ver la ruta, entendimos el motivo de llevar el vehículo cual tractor.










Una vez llegados al pequeño puerto, embarcamos en la lancha con nuestro guía Oscar, un experto lanzando su red manualmente a los bancos de peces pasto. El objetivo del viaje era capturar algún manguruyú de porte considerable, ya que tenía la ilusión en añadir una especie nueva a mi álbum para el recuerdo y no fue tarea fácil. Nada más comenzar la pesca, nuestros cebos a modo de peces vivos de veinte centímetros, eran atacados sin piedad, uno sin cabeza, otro sin cola y literalmente destrozados. Fue en ese momento cuando nos enteramos de la existencia de las pirañas y los cocodrilos de más de 2 mtr llamados yacarés.



Comenzamos capturando pirañas de gran tamaño, pues el guía nos comentó que tres horas río arriba desembocaba el amazonas, razón por la cual tenían ese tamaño las pirañas, rondando el kg o los 1,5kg.
El tamaño de la boca era suficientemente grande como para arrancar de cuajo la cabeza de una pequeña carpa de 15 o 20cm, así que sería mejor no caerse al agua en medio de un banco de éstas.




Los equipos utilizados eran de mar, preparados con monofilamento de 0,60mm, algunas veces insuficiente, pues partían la línea en plena corriente o la cortaban con los dientes, siendo la primera vez en mi vida que veo como cortan los clásicos bajos de acero como mantequilla.

Después de capturar bastantes pirañas y un Pacú siendo apreciado por los pescadores ribereños, tuve la primera gran picada. Ya me había avisado el guía de la forma de picar de los grandes, muy distinta al resto de depredadores de la zona, bajando la caña muy lentamente hasta notar la presión del anzuelo, momento en el que comienza la carrera y así fue. Lamentablemente y presa de la adrenalina como si de un novel se tratara,perdí aquel ejemplar. Simplemente me bajó la caña y comenzó a sacar línea del carrete sin darme la posibilidad de clavar o bombear el ejemplar con intención de pararlo, sacando unos cuantos metros, bajándome la caña hasta el agua y soltándose finalmente.





Los anzuelos y montajes utilizados eran bastante rústicos, pues el aparejo constaba de un plomo semi-fijo, anudado posteriormente a un bajo de acero de treinta o cuarenta centímetros que ni siquiera tenía emerillón, pero sí portaba un anzuelo con un ángulo que ocupaba toda la palma de la mano, motivo por el que había que pegar unas clavadas tremendas y con muy mala leche.
Continuamos la pesca en un lugar extremo, algo que no me podía imaginar y para lo que no estaba preparado, ya que un españolito cualquiera no puede concebir como algo natural que haya pumas, yacarés, pirañas, incendios y seis horas hasta la llegada a una “ciudad” por caminos de piedras y ríos, fue una ruta mucho más dura que la que podría ser la llegada a cualquier pantano de España, pero bueno.
Continuamos pescando río arriba y decidí fumarme un puro “Monte Cristo Open regata” con nuestro amigo Junior mientras contemplábamos un incendio de varías hectáreas pegado a una de las orillas del río, bajo un sol de 45º y con una humedad del 100% pero jodidamente feliz, pues aquello no había hecho más que empezar.




Andrea por su parte me había mojado la oreja como de costumbre, sacando casi el doble de pirañas y no la podía pedir más, era demasiado llevar a tu mujer en luna de miel a un lugar tan bello y terrorífico a la vez. Aunque bien entrenada en duras sesiones de pesca en la península Ibérica a bajo cero capturando carpas y muchas palizas de spinning por pantanos extremeños, los mosquitos tamaño helicóptero y los ruidos de los monos gigantes como los llaman allí, fueron quizás demasiado, cabreándose un poco cuando finalmente de noche decidí agarrar un yacaré con las manos para hacerme una foto, algo que fue imprudente pero sabía que seguramente tendría una única oportunidad en toda mi vida.




Llegado el atardecer y ya casi sin luz, los mosquitos eran insoportables, cubriendo nuestros brazos y rostro sin importarles los repelentes. Decidimos retirarnos y dejar la pesca para el día siguiente, habíamos tenido doce horas de viaje, nueve de pesca intensiva y teníamos que salir de pesca a las cinco de la mañana. Navegamos tres horas más río arriba y de noche, nos informaron de que el barco grande con camarotes en el que dormiríamos, estaba amarrado en brasil, así que pasaríamos la noche de ilegales en brasil, durmiendo en un barco, todo cojonudo, menuda aventura.



De camino al barco hicimos una parada técnica, los focos de la lancha se reflejaron en dos ojos brillantes en la orilla. Después de insistir al guía, nos acercamos a intentar fotografiar al yacaré sin saber el tamaño, yo ya estaba en la pomada, así que todo me daba igual. Se trataba de un pequeño yacaré de un metro, lo agarramos y me fotografié con él previo cabreo de mi mujer, pues mis manos corrían peligro, pero dudo que más que con las pirañas de 1,5kg, así que me hice la foto y lo devolví a las aguas mientras Andrea enfocaba con la linterna los ojos de la madre, que se encontraba flotando a tan solo veinte metros y tendría no menos de dos metros.





Terminamos aquella jornada en el barco, cenando yacaré que nos prepararon los lugareños de uno que habían cazado dos días antes, era todo un manjar sin hacerle competencia al surubí y manguruyú en taquitos que nos sirvieron junto a una sopa de piraña.



Nos quedaban cinco horas de sueño para salir nuevamente de pesca y al día siguiente nos prometían mejores zonas y mejores peces, así que nos acostamos para estar listos para otro gran día de pesca.


Artículo realizado por: Eduardo Zancada



CARPFISHING MEQUINENZA